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Caídas en adultos mayores: por qué pasan y cómo bajar el riesgo

Una caída a los treinta es un susto. A los setenta y cinco puede ser el punto donde una persona independiente deja de serlo. Y casi nunca hay una sola culpable: se juntan varias cosas pequeñas y el día que coinciden, alguien termina en el piso.

Lo que suele estar sumando

Fuerza y equilibrio. Las piernas pierden músculo con los años y con la inactividad. Si te cuesta levantarte de una silla sin usar los brazos, esa es señal.

Medicamentos. Es de los factores más grandes y más ignorados. Pastillas para dormir, ansiolíticos, relajantes musculares, algunos antidepresivos, medicamentos de presión y de próstata pueden marear o bajar la presión al pararte. Mientras más pastillas, más riesgo. Esto se revisa con tu médico primario o con el farmacéutico. No dejes nada por tu cuenta.

Marearse al levantarte. Si el cuarto da vueltas o se pone oscuro al ponerte de pie, eso se evalúa médicamente. Está tratado en mareo al levantarse.

La vista. Cataratas, glaucoma o unos espejuelos viejos. Los bifocales o progresivos distorsionan los escalones al mirar hacia abajo.

Los pies. Dolor, callos, uñas descuidadas, adormecimiento por neuropatía, chancletas sueltas o zapatos gastados.

Miedo a caerse. Después de un susto la gente camina rígida y sale menos, pierde más músculo y el riesgo sube. Es un ciclo que se rompe con actividad, no con reposo.

La casa

Camina tu casa buscando lo que te hace tropezar. Alfombras sueltas y tapetes de la entrada. Extensiones eléctricas cruzando el pasillo. Poca luz de noche entre la cama y el baño. El baño sin barras de agarre y sin tapete antirresbalante. Escaleras sin pasamanos o con uno solo. Cosas de uso diario en gabinetes altos que obligan a subirse a una silla. Piso mojado de la terraza y la marquesina después de llover.

Casi todo se arregla en un fin de semana y cuesta poco. La lista cuarto por cuarto está en casa segura para un mayor.

Lo que sí baja el riesgo

Lo que más funciona es el ejercicio de fuerza y equilibrio, regular y por meses. Levantarse de una silla varias veces seguidas. Pararse en un pie con la mano cerca del mostrador. Caminar poniendo un pie delante del otro. Tai chi, si hay grupo cerca. Caminar cuenta, pero caminar solo no entrena el equilibrio. Cómo empezar sin lastimarte está en ejercicio seguro después de los setenta.

Revisar la lista completa de medicamentos con tu médico, con receta y sin receta. Examen de la vista al día. Zapato cerrado, con suela firme y que agarre. Vitamina D o calcio solo si tu médico lo indica.

Dónde entra un profesional del movimiento

Si te cuesta caminar, si arrastras un pie, si te falla una rodilla o si el dolor de espalda te tiene rígido y con miedo a moverte, eso limita tu equilibrio y se puede evaluar y trabajar. Un profesional puede mirar cómo caminas, medir fuerza y rango, y armarte un plan realista. Eso se puede empezar por video.

Lo que no se resuelve ahí: tus medicamentos, tu presión, tu corazón, la vista y los mareos. Eso es de tu médico. Si hay hueso frágil de por medio, aquí está por qué la osteoporosis cambia el plan.

Si ya te caíste

Díselo a tu médico aunque no te hayas hecho nada visible. Una caída anterior es el mejor predictor de la próxima, y una caída con hueso frágil puede fracturar una vértebra sin que duela mucho al principio.

Cuándo no esperar

Ve a emergencias si te diste en la cabeza, más aún si tomas anticoagulantes; si no te puedes parar o no aguantas peso en una pierna; si una cadera o un brazo se ven deformes; si te desmayaste; o si no recuerdas cómo te caíste.

Busca atención de emergencia también si pierdes control de la vejiga o del intestino, si la debilidad va en aumento, si se te adormece la zona entre las piernas, si hay fiebre junto con el dolor, o si el dolor te despierta de noche y no cede.

Llama al 911 si aparece confusión de golpe, dolor de pecho, dificultad para hablar o debilidad en una mitad del cuerpo.