Casa segura para un mayor: lo barato que sí evita caídas
Una caída en una persona mayor cambia todo: una cadera rota, un mes de cama, y la pérdida de fuerza que viene detrás. La mayoría de las caídas pasan dentro de la casa, en los mismos sitios de siempre. Esta lista se resuelve en un sábado.
El baño primero
Es el cuarto donde más gente se cae.
Barras de agarre atornilladas a la pared: una junto al inodoro y otra dentro de la ducha. Las de succión que se pegan con ventosa no aguantan a un adulto y se sueltan justo cuando hacen falta.
Una silla plástica de baño y una regadera de mano. Bañarse sentado baja mucho el riesgo.
Tapete antirresbalante dentro de la bañera o la ducha. Y fuera, una alfombrilla con goma abajo, no una toalla en el piso.
Si el inodoro es bajo, un asiento elevado. Levantarse de un inodoro bajo es de los movimientos que más los desbalancea.
El camino al baño de noche
Muchas caídas ocurren de madrugada, medio dormido y a oscuras.
Pon luces de noche enchufadas en el cuarto, el pasillo y el baño. Cuestan poco y son lo que mejor rinde de toda esta lista. Mejor si son de las que se prenden con el movimiento.
Deja un interruptor o una lámpara al alcance de la cama. Y libra ese camino de todo: zapatos, cajas, el perro, la mesita que sobra.
El piso
Quita las alfombras chiquitas de pasillo y de sala. Son la trampa número uno. Si no se pueden quitar, pégalas con cinta de doble cara por todos los bordes.
Recoge las extensiones eléctricas contra la pared. Nada de cables cruzando un paso.
Arregla o marca los desniveles: el escalón de la entrada, el borde de la marquesina, el desnivel entre la cocina y el patio. Una tira de pintura clara en el filo hace que se vea.
Seca los charcos de una y avisa cuando el piso esté mojado. En Puerto Rico, la humedad en losa lisa resbala más de lo que parece.
Escaleras, sillas y agarres
Pasamanos en toda escalera, y de los dos lados si se puede. Cinta antirresbalante en los escalones y buena luz arriba y abajo.
Sillas firmes con brazos en la sala y en el comedor. De una silla con brazos se levanta solo; de un sofá hondo no.
Lo que usa a diario, entre la cintura y el hombro. Nadie de ochenta años debe subirse a una silla a bajar una olla.
Los zapatos
Nada de chancletas sueltas ni medias en piso liso. Zapato cerrado, de suela de goma, que agarre el talón. Es de los cambios más baratos que existen y casi nadie lo hace.
Lo que no arregla la casa
Hay caídas que no vienen del piso. El mareo al pararse, la vista que ya no da, la debilidad en las piernas o un medicamento nuevo se atienden con el médico primario, no con una barra en el baño. Si toma varias pastillas, pide que le revisen la lista completa: hay combinaciones que marean.
La fuerza también cuenta. Caminar y mantener las piernas fuertes es de lo poco que baja el riesgo de verdad. Aquí está por qué pasan las caídas y cómo bajar el riesgo.
Y si eres tú quien lo mueve y lo levanta, cuida tu propia espalda con estas transferencias.
Cuándo no esperar
Después de una caída, aunque parezca tontería, se evalúa. En una persona mayor un hueso cede con muy poco.
Busca atención de emergencia si hay pérdida de control de la vejiga o del intestino, debilidad que va en aumento en una pierna o un brazo, adormecimiento en la zona entre las piernas, fiebre junto con el dolor, dolor nuevo después del golpe, dolor que lo despierta de noche y no cede, o pérdida de peso sin explicación.
Llama al 911 si hay confusión súbita, dolor de pecho, dificultad para hablar o debilidad en una mitad del cuerpo, o si dio con la cabeza y toma anticoagulantes.