Guías

Dormir y el dolor de cuello

Amaneces peor de lo que te acostaste. El cuello trancado, un lado que no gira, dolor de cabeza desde la nuca. Pasas ocho horas en una posición, así que sí, dormir cuenta. Pero no cuenta como te lo venden.

Lo que importa de verdad

No es la marca de la almohada. Es una sola cosa: que la cabeza quede alineada con el resto de la columna, ni empujada hacia arriba ni colgando hacia abajo.

Si alguien te mirara de frente mientras duermes de lado, tu nariz debería estar en línea con el centro de tu pecho, no apuntando hacia el techo ni hundida hacia el colchón. De espaldas, la barbilla no debería estar pegada al pecho.

Todo lo demás son detalles.

Por posición

De lado es la posición que mejor tolera la mayoría. Ahí necesitas una almohada más gruesa, porque tienes que llenar el espacio entre la oreja y el hombro. Si la almohada es muy fina, el cuello se dobla hacia abajo toda la noche. Una almohada extra entre las rodillas ayuda a que la cadera no arrastre la espalda.

De espaldas necesitas una almohada más fina que la de lado, porque el espacio a llenar es menor. Si te levanta demasiado la cabeza, pasas la noche con la barbilla al pecho. Una almohada bajo las rodillas quita presión de la espalda baja.

Boca abajo es la que más problema da. Para respirar tienes que girar la cabeza casi noventa grados y mantenerla así por horas. Si duermes así y amaneces con el cuello trancado, ahí tienes un sospechoso claro. Cambiar de posición cuesta, no se logra en una noche. A muchos les sirve empezar de lado abrazando una almohada, que da la sensación de apoyo del boca abajo.

Sobre comprar almohadas

Las cervicales con el bulto para el cuello le funcionan muy bien a algunas personas y a otras les molestan. No hay una que sirva para todo el mundo. El grosor que necesitas depende de qué tan ancho es tu hombro y de qué tan firme es tu colchón, así que la almohada de tu pareja no tiene por qué servirte.

Antes de gastar, prueba lo que ya tienes: dobla una toalla y ajústala hasta encontrar el grosor donde el cuello queda derecho. Si eso te alivia, ya sabes qué grosor comprar.

Y una almohada vieja que quedó aplastada no sostiene nada. Eso a veces es todo el misterio.

El colchón

Cuenta menos de lo que se cree para el cuello, pero cuenta. Uno demasiado blando deja que el hombro se hunda y el cuello se tuerza. Uno demasiado duro no deja espacio para el hombro cuando duermes de lado. La mayoría anda mejor en el medio.

Si tu colchón tiene un hueco marcado donde duermes, eso ya no se arregla con almohadas. Hay más sobre esto en el colchón y el dolor de espalda.

Lo que pasa durante el día

Ojo con esto, porque es lo que más se pasa por alto. Si el cuello está irritado por diez horas al día mirando hacia abajo, ninguna almohada lo va a arreglar de noche. La cama puede estar empeorando algo que empezó en otro sitio. Hay más sobre eso en el cuello, el celular y las horas sentado.

Y si amaneces con dolor de cabeza que sube desde la nuca, vale leer el dolor de cabeza que empieza en el cuello.

Cuándo no esperar

Busca atención de emergencia si el dolor de cuello te despierta de noche y no cede en ninguna posición, si viene con fiebre y cuello rígido, si hay debilidad en un brazo o una pierna que va en aumento, si sientes adormecimiento entre las piernas, si perdiste control de la vejiga o el intestino, si empezó después de una caída o un choque, o si viene junto con pérdida de peso sin explicar.