Guías

Dolor de pies y de talón

Pones el pie en el piso al levantarte y sientes una punzada en el talón. Los primeros pasos son los peores. Después de caminar un rato afloja y casi se te olvida, hasta que te sientas un rato largo y al pararte vuelve igual.

Ese patrón tan concreto es la queja de pie más común que llega a consulta, y tiene bastante camino por delante antes de pensar en cosas invasivas.

Qué está pasando

Debajo del pie hay una banda gruesa de tejido que va del talón a los dedos y sostiene el arco. Cuando se irrita, duele donde se ancla, en la parte de adentro del talón. Ese es el punto que casi todo el mundo señala con el dedo.

Se irrita por dos caminos opuestos y los dos son comunes.

Por hacer de más. Caminaste más de lo usual, cambiaste de zapatos, subiste de peso, pasaste un día entero de pie en piso duro.

Por hacer de menos. Meses sentado, el pie pierde tolerancia, y un día normal de caminar ya es demasiado.

En una persona mayor suele haber además tejido menos elástico, pantorrillas apretadas y una almohadilla de grasa en el talón más delgada. Todo eso cuenta.

El espolón importa menos de lo que crees

Si te hicieron una placa y salió espolón, la reacción normal es pensar que hay una espina clavada que hay que quitar. Casi nunca es así.

Hay muchísima gente con espolón en la placa y sin ningún dolor de talón, y gente con un dolor fuerte y sin espolón. El espolón suele ser una consecuencia de años de tensión en la zona, no la causa del dolor de hoy. Lo que se trata es la irritación del tejido, no la imagen. Pasa igual con los hallazgos de la columna, explicados en cuándo hace falta una placa.

Qué ayuda de verdad

Estirar la pantorrilla, todos los días. Es de lo que más rinde. Un pie atrás con la rodilla estirada contra la pared, y luego el mismo estiramiento con la rodilla algo doblada.

Estirar la planta antes del primer paso. Sentado en la cama, hala los dedos del pie hacia ti y sostén. Hacerlo antes de pisar suele quitarle bastante a la punzada de la mañana.

Rodar el pie sobre una botella fría unos minutos al final del día. Si tienes diabetes o poca sensación en los pies, consulta antes de usar frío.

Zapato con soporte, todo el día, incluso dentro de la casa. Andar descalzo en losa es de lo que más lo perpetúa en Puerto Rico. Una plantilla de farmacia ayuda a mucha gente y no tiene que ser cara.

Bajar la carga sin parar del todo. Caminar tramos más cortos y más frecuentes, mejor que dejar de caminar.

Esto no se arregla en una semana. Suele tomar semanas o unos meses de constancia, y las mejoras se notan primero en los primeros pasos de la mañana.

Cuando el dolor no es la fascia

Si el dolor es detrás del talón, en el tendón de Aquiles, es otro cuadro y se maneja distinto.

Si hay ardor, quemazón u hormigueo en la planta y en los dedos, sobre todo de noche y en los dos pies, eso no es fascitis. En una persona con diabetes ese síntoma va al médico, siempre. Un quiropráctico no maneja diabetes ni neuropatía diabética. Eso está en diabetes y dolor de pies.

Si tienes diabetes y te sale cualquier herida, ampolla o zona enrojecida en el pie, eso se atiende rápido con tu médico aunque no duela.

Cuándo no esperar

Busca atención de emergencia si el pie está caliente, rojo e hinchado con fiebre, si no puedes cargar peso después de un golpe o una caída, si notaste un chasquido y ahora no puedes empujar con el pie, si la pantorrilla está hinchada y dolorosa al tacto, si el pie se pone pálido o frío, si sientes debilidad que va en aumento, si el dolor te despierta de noche y no cede, o si has bajado de peso sin explicártelo.

En una persona mayor añade confusión súbita, dolor de pecho, dificultad para hablar o debilidad en una mitad del cuerpo.